21 Ene

Las pugnas por el control en el Legislativo tras la creación de una nueva bancada

Martín Hidalgo / Giovanna Castañeda

Desde hoy, el Congreso de la República tendrá una décima bancada: Unidos por la República, grupo formado por cuatro ex miembros de Fuerza Popular (FP), además de Patricia Donayre.

La parlamentaria –quien fue elegida por FP, renunció a este grupo, se unió a Peruanos por el Kambio y luego dejó esta bancada– informó anoche que hoy solicitarán al oficial mayor del Congreso la inscripción de la nueva agrupación.

Rolando Reátegui, Miguel Castro, Glider Ushñahua e Israel Lazo son los disidentes del fujimorismo que también forman parte del grupo.

Los cuatro, junto al presidente del Congreso, Daniel Salaverry, renunciaron a la bancada de Fuerza Popular en las últimas semanas.

“Entiendo que hay muchos congresistas interesados en formar parte de una bancada que tenga la seriedad de trabajo como la nuestra”, manifestó Donayre.

Este Diario pudo conocer que Salaverry ha optado por seguir como congresista no agrupado para mantener la independencia de la Mesa Directiva. También supo que otros dos legisladores podrían sumarse a Unidos por la República.

Con la creación de esta nueva bancada, el Congreso es el más fragmentado de los últimos 19 años. En el período pasado, del 2011 al 2016, se había llegado a nueve agrupaciones políticas.

—La pugna en el Consejo Directivo—
La formación de Unidos por la República llega en un momento de idas y vueltas entre el presidente del Congreso y Fuerza Popular que tienen un objetivo en común: el control del Consejo Directivo y el manejo de la agenda legislativa hasta julio, cuando se produzcan nuevas elecciones.

Actualmente, Fuerza Popular mantiene su mayoría en el Consejo Directivo porque cuenta con 13 miembros titulares y suma tres votos de sus representantes en la Mesa Directiva. Con 16 miembros, tiene la mayoría entre los 28 integrantes que tiene el Consejo Directivo.

Con la creación de la décima bancada, Fuerza Popular perdería –por proporcionalidad– la mayoría en ese órgano legislativo encargado, de acuerdo con el reglamento del Congreso, de la aprobación de la agenda legislativa y del cuadro de comisiones.

Por esta razón, sin la creación de una nueva agrupación parlamentaria, Salaverry no quería convocar a Consejo Directivo.

Cabe recordar que la composición del Consejo Directivo varía según la cantidad de bancadas y su número de miembros. Bajo este parámetro, Fuerza Popular debería perder tres integrantes tras las recientes renuncias en su grupo, así como por la creación de la Bancada Liberal, Cambio 21 y ahora Unidos por la República.

—Intereses en juego—
La bancada fujimorista tiene dos objetivos claves en el Consejo Directivo.

El primero es ratificar el informe de la Comisión de Constitución –aprobado solo con sus votos– para poner restricciones a la creación de más bancadas parlamentarias. Así, estiman en el grupo fujimorista, podrían parar las renuncias de sus miembros.

Una fuente cercana a la presidencia del Parlamento explicó a El Comercio que, si antes de la creación de la décima bancada, citaban al Consejo Directivo, FP con su mayoría aprobaba el informe de Constitución. Ello implicaba que se bloqueaba la creación de más bancadas y el grupo fujimorista mantenía su mayoría en el consejo por lo que resta del período. “Controlarían el Congreso desde el Consejo Directivo”, dijo.

El segundo punto de interés es el control de la agenda del Legislativo.
A inicios de mes, el vocero de Fuerza Popular, Carlos Tubino, y otros miembros de la bancada presentaron un oficio a Salaverry para pedir que se convoque a sesión del Consejo Directivo a fin de que, entre otros puntos, se apruebe “la agenda propuesta del pleno convocado para el lunes 7 de enero, conforme al artículo 30 del reglamento del Congreso”.

Amparándose en el reglamento, Fuerza Popular podría imponer su mayoría –si la mantiene– para aprobar o bloquear los temas de agenda legislativa según sus propios intereses. Es decir, controlar los proyectos que entran al debate en el pleno.

Salaverry ha apelado a los precedentes para mantener el control de la agenda legislativa. Precedentes impuestos por sus antecesores fujimoristas Luz Salgado (2016-2017) y Luis Galarreta (2017-2018).

Un informe del jefe del Departamento de Relatoría, Agenda y Actas, César Delgado, sostiene: “La aprobación de la agenda de las sesiones del pleno no ha sido realizada, durante los períodos anteriores, por el Consejo Directivo, sino por el congresista presidente del Congreso”.